Tu me llegas con la noche, con una inquietud que me agobia. Llegas, subrepticiamente, como cualquier cosa regada y expuesta deshonestamente. Te guardo oscurecida bajo una montaña de nostalgia que llevo surcida en este cuerpo que me es. Te escondo clandestinamente para que nadie lo sepa.
"Si yo viviera un gran amor nunca podría contarlo". "Si el corazón pudiera pensar, se pararía" y no se detiene y no te puedo contar y te pienso y me agobia tanta palabra suelta, tanta idea perdida, tanto que queda sin decirse en esta madeja de sensaciones y de vidas.
Me trago esta agua como si me tragara la energía como si ella me fuera a dar las palabras que no me sé, el pensamiento que desconozco y las ganas que no tengo.
"Soy un formidable dinamismo obligado al equilibrio de estar dentro de mi cuerpo, de no salirme de mi alma. Ruge, revienta, vence, quiebra, truena, sacude, flamea, tiembla, espumea, ventea, viola, explota, piérdete, trasciéndete, circúndate, vívete, rompe y huye. ¡Sé con todo mi cuerpo todo el universo y la vida, arde con todo mi ser todas las lumbres y luzes, arriesga con toda mi alma todos los relámpagos y los fuegos, sobrevíveme en mi vida en todas las direcciones!" (Álvaro de Campos)
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