Hay una cierta afasia que me distingue; una imposibilidad de agarrar bien las palabras que pienso. Las conozco y ellas a mí. Me saben de la misma manera en que yo las sé, pero escapan, se esconden, desaparecen como si para ellas este asunto de expresarse o de “ser exterior” fuera cosa de juego. En el escenario de mí, sólo las palabras simples y del diario aparecen. Estoy completamente atrofiada. El pensamiento no se detiene, pero la palabra rica, precisa y justa me evade por completo. Este síntoma, a medida que se acrescenta, promete encarcelarme impidiéndome aún las palabras de siempre y cuando eso suceda tendré tantas cosas que decir...
© Jara Ríos
Esta que disfrutas como a nadie
Hace 1 mes.


