
No permanezco inerte ni inerme. Meto mis manos entre mis piernas, mis piernas entre mis brazos. Mis talones han llegado a acariciarme el cabello y los dedos de mis pies han tocado la justa mitad de mi espalda. Mi cuello conoce la profundidad exacta de mi hueco fascinante y terrible.
Y en este juego de la contorsión, de redoblarme sobre mí misma, de tocarme ciertos lugares que mi flexibilidad natural no permite adquiero la técnica para abdicarte.
Y en este juego de la contorsión, de redoblarme sobre mí misma, de tocarme ciertos lugares que mi flexibilidad natural no permite adquiero la técnica para abdicarte.
©Jara Ríos
Imagen tomada de http://www.thais.it/scultura/image/sch00183.htm
No hay comentarios.:
Publicar un comentario