martes, 7 de noviembre de 2006

Cardenales

Es la herida que sangra y
los lugares que golpeo continuamente en mi cuerpo
los que duelen.
Son los espacios donde habitas,
el lugar del contagio.
Y en esta tarea de la escritura
nadie sangra
nadie muere
más que yo.
Y aquí
sólo yo me divido
sólo yo me purgo,
purgo al yo y no de ti y no a ti.
Es la herida que sangra y
los lugares donde me castigo
los que duelen.
Porque de alguna manera tiene que hacerse visible el dolor,
aunque el cardenal sea sólo el fantasma de la arteria rota
de la vena estrangulada y
esclerosada por mis manos.

Quiero que lo veas escrito en mi piel...
tu nombre...
Es allí el lugar donde te sangro.

© Jara Ríos

1 comentario:

Tajalápiz dijo...

Este no lo había leído y me gustó. Y ¡qué fascinación por "esclerosada"!!